Carta a un perro

Se podría titular de cualquier otra forma la nueva entrada, pero hoy no vamos a escribir un artículo, hoy VOY a escribir una carta a un perro. Hoy no hablaremos en tercera persona como Wild Wild Dog, hoy lo haré en primera persona.

A cuántos de vosotros no os ha pasado alguna vez que teníais un perro con una pareja y de pronto esa pareja se rompe, dejáis de ir a esa casa que compartíais y ya no volvéis a ver a ese perro tan fantástico que os hizo pasar tantos momentos inolvidables. Ese perro que te hizo aprender tanto a nivel personal como profesional. Ese perro al que le dedicaste tantas horas de tu vida, tantos enfados, tantos momentos buenos, tantas caricias, etc…

El otro día, haciendo una pequeña reflexión por culpa de una imagen tonta del facebook, caí en algo que jamás me había parado a pensar.

¿Qué sienten los perros cuando de repente uno de sus dueños desaparece para siempre?

¿Pensará el resto de su vida que fue abandonado/a por esa persona?

¿Seguirá esperando detrás de esa puerta que algún día sea esa persona quien vuelva a abrirla?

“Para ti, pequeña.

A ti que te debo tanto y que contigo aprendí muchísimo del mundo del perro.

No puedo decirte que por ti me embarqué en este gran mundo, pero sí que fuiste una de mis mayores motivaciones por todos los problemas de conducta que tenías.

Tú me acompañaste a dos de los cursos más importantes, ésos que marcaron un antes y un después en mi vida como profesional del mundo canino. Y gracias a ti aprendí muchísimo sobre conducta canina, tanto que hasta pienso que cualquier adiestrador canino profesional debería pasar por una perrita como tú para aprender todas esas cosas.

Al final pude ver que debajo de esa piel de perrita agresiva, que se le tiraba a morder a todo lo que pasaba por su lado, había una perrita que le gustaba jugar con otros perros y acercarse a recibir caricias de personas desconocidas. Para mí fue una satisfacción ver todo ese proceso, que es imposible escribirlo.

Desaparecí de tu vida como por arte de magia, no volviste a saber de mí. Pero quiero que sepas que tú nunca tuviste la culpa de esa desaparición. No quiero que pienses que te abandoné. Y no quiero que pienses que ya te olvidé.

Ya hace unos años que no nos vemos, no sé qué es de ti y dudo mucho que nos volvamos a ver, pero siempre me acuerdo ti.”

Cada perro ocupa un pequeño hueco en tu corazón, imposible de rellenar. Imposible olvidarte pequeña fierecilla y por eso hoy te dedico esta carta.

Nunca dejéis para luego ese momento de disfrute con vuestros perros, tienen una vida muy corta y a veces te toca separarte de ellos mucho antes de lo esperado.